José Francisco Peña Gómez y su convicción ambientalista por el cambio climático

Por: Dr. Ing. Juan Antonio González

Al referirse Peña Gómez, al tema de la declaración medioambiental a escala mundial, hizo un esbozo del Informe de la Internacional Socialista, expresando que: ¨Los procesos más graves que se conocen actualmente son el cambio climático y el agotamiento de la capa de ozono. El calentamiento global creado por el hombre se debe al aumento de la concentración de los gases de invernaderos de la atmósfera.

El anhídrido carbónico es uno de esos gases, pero también tiene mucha importancia el metano y otros gases más como los CFCs, el calentamiento de la tierra llevará a una subida del nivel del mar, y sus consecuencias pueden resultar desastrosas en muchas zonas, no solo por las inundaciones y la instrucción es de las aguas salinas, sino también por los deshielos y las frecuencias cada vez mayor de los ciclones tropicales y los cambios en las condiciones agrícolas¨.

A continuación, se refirió a la situación del país, de la cual consideró que su principal problema era la deforestación que estaba disminuyendo la cobertura boscosa, que en ese momento apenas alcanzaba el 10% del territorio nacional, lo que atribuyó a la ausencia de una estrategia y planes de reforestación con los cuales enfrentar este problema que tenía impactos negativos en la isla.

Y Complementando esta última aseveración, de manera enfática, expresó que la misma: ¨Era fundamental en nuestro país para lograr una forma nueva de desarrollo, porque el desarrollo económico y social que  anhelamos será posible respetando las normas que rigen el uso de los recursos naturales, ponderando estilos de vida, implementando proyectos encasillados dentro de una óptica de desarrollo sostenible¨.

Evidentemente, que Peña Gómez fue un político visionario, que como él mismo afirmaba podía ver más allá de la curva.

Fue un ambientalista de convicción, de gran preocupación por el rescate de los ecosistemas y la biodiversidad, actitud que hizo tangible en una prédica constante y una praxis demostrada más allá de la retórica, adelantándose en nuestro país a todos los políticos de esa época.

Estaba dotado de gran sensibilidad frente a cualquier proceso de destrucción de los recursos naturales, a tal suerte que cuando fueron destruidas las caobas que él había sembrado en la Avenida 27 de Febrero por la Secretaría de Obras Públicas en el primer gobierno del Dr. Leonel Fernández, al ver este espectáculo, dos lagrimas brotaron de sus ojos, exclamando que ese acto era un ecocidio .

Y precisamente, al participar en una charla en la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANGE) el 7 de junio del 1993, al referirse a este tema, expresó: ¨La declaración de los suelos, el agua y la biodiversidad, junto a la contaminación se han convertido en uno de los problemas más graves que tiene hoy nuestro país, por lo que se hace necesario enfrentarlos con responsabilidad, y si para el futuro queremos una sociedad sana y con mejor calidad de vida, tendrá que hacerse, necesariamente, con la colaboración y participación de todos ustedes que representan hoy la fuerza económica joven de la nación¨.

Peña Gómez, nacido en la Loma del Flaco estuvo ligado a la naturaleza, practicó la justicia social, fue un demócrata a carta cabal, hombre de principios, reunía en su persona todas las cualidades para ser un ambientalista convencido, condición que adquirió estatura con el surgimiento de nuevos paradigmas de la época, que coaptaron ideas nuevas que dieron al traste con la creación de leyes, instituciones rectoras, formación de partidos políticos y el surgimiento de líderes adornados de una visión de desarrollo económico y social. De esos tenemos ejemplos en nuestra América con figuras de magnanimidad  de Fidel Castro, Albert Gore, Rodríguez Borja, Leonel Brizola, Evo Morales y José Francisco Peña Gómez.

La elección de Peña Gómez como alcalde del Distrito Nacional, fue un compromiso que pondría a prueba su capacidad como administrador público, su convicción ambientalista y su actitud para rescatar el entorno ambiental de la ciudad de Santo Domingo, que había sido seriamente afectada por el huracán David y la tormenta Federico tres años antes, situación que fue salvada por la puesta en ejecución del Plan de Acción para el Rescate de la Ciudad de Santo Domingo.

Su proclamación como candidato presidencial por el PRD, puso en evidencia una vez más su amor por los recursos naturales, como fue el caso de la organización en el año 1993 de un Operativo de Desarrollo a nivel nacional que comprendía recogida de basura, limpieza de calles y cañadas, señalización de vías públicas, operativos médicos y arborización de áreas verdes, parques de avenidas en gran mayoría de los municipios del país, donde fueron sembrados miles de plantas ornamentales de sombras y frutales.

Todo este accionar y su preocupación por el rescate y protección del medio ambiente y recursos naturales, se puso en manifiesto en el Programa de Gobierno Compartido, culminación de su ideal político y donde se trazaron políticas públicas y acciones con una visión de desarrollo sostenible. Plataforma que tuvo el apoyo de la gran mayoría del pueblo dominicano en las elecciones de 1994, frustrada con la ambición de grupos políticos y sociales tradicionales que no veían con simpatía su elección como presidente de la República Dominicana para el periodo 1994-1998.

Fue un hecho desgarrador y frustrante, después de una lucha constante y perspicaz por alcanzar la primera magistratura del Estado, lo cual intentó incluso, caminando varias veces el territorio nacional, infamia que no pudo olvidar durante el resto de su vida, excepto en el gran momento en que la Universidad Complutense de Madrid le otorgara el Doctorado Honoris et Causa, para lo cual como requisito formal hubo que pronunciar una conferencia magistral en la cual entusiasmado y hervido como una Torre de Babel hizo un análisis de los hechos históricos más sobresalientes de la humanidad, donde describió con propiedad intelectual y política, teorías e hipótesis de los cambios dialecticos sufridos por el hombre, responsables de las transformaciones económicas, sociales, políticas, culturales y medioambientales en el mundo, que hay con la Pandemia del COVI-19, necesariamente tendrá que adaptarse a la nueva realidad, ante que sucumbir por otro, cuyas secuelas serán peores y más dolorosos.

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