COVID -19 y política de drogas

Por Juan Redhamés de la Rosa Hidalgo/ Director Ejecutivo Casa Abierta

En medio de la pandemia por el COVID -19, conmemoramos el 26 de junio 2020, Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. Una oportunidad cada año para evaluar las políticas sobre drogas.

En la República Dominicana, estas políticas nos muestran una expresión clara de la visión que las orienta, con el abandono a su suerte a las personas que usan drogas de forma compulsiva, muchos de ellos viviendo en la calle. Las personas con problemas de adicciones son parte de  la población  que sobrevive la pandemia  en condiciones inhumanas.

También se ha abandonado a las organizaciones sociales que les apoyan, en especial los centros residenciales. Estos centros, sufren la indiferencia de autoridades que deberían estar gestionando apoyo, por lo menos en alimentos y medicinas, en estos tiempos en que las donaciones han desaparecido.

Las políticas dominicanas sobre las drogas, como hemos dicho muchas veces, responden a pensamientos ultraconservadores de principios del siglo pasado, superada ya en muchas sociedades. Esta perspectiva contraria a las innovaciones convierte a las personas adictas en víctimas de políticas represivas, incongruentes, violatorias de derechos, por demás arrastrando el pesado lastre de la corrupción.

En medio de la pandemia por el COVID – 19, vivimos además la tragedia de más de 200 personas fallecidas debido al consumo de Clerén, una bebida alcohólica supuestamente clandestina.

Hace muchos años que desde Casa Abierta hemos venido denunciado, sin que hubiera ninguna reacción de las autoridades, que aquí se produce, contrabandea y comercializa libremente el Clerén, como si fuera  un producto legal. Ahora se anuncian “acciones contundentes”, cuando ya las familias lloran a sus seres queridos.

No nos engañemos, estas muertes son en parte debido a que autoridades corrompidas miran hacia otro lado, mientras cobran groseros peajes. El mismo esquema que se ha evidenciado  funciona con  los llamados puntos de drogas, solo que en este caso se comercializa en negocios legalmente establecidos. Una miseria más de estas políticas envilecidas.

La frecuente instrumentalización oportunista del tema del llamado narcotráfico es otra evidencia de la poca seriedad de estas políticas.

En medio de la actual campaña electoral se han  lanzado acusaciones a adversarios políticos con fines puramente politiqueros. Lo que hace recordar el dicho popular: “el que tenga rabo de paja… ¡No se arrime a la candela!  Y lo cierto es que en la política de nuestro país los “rabos de paja”, están en todos lados. Es lamentable que este sea el único abordaje que se le ocurre a este dizque “liderazgo” político.

Y mientras tanto hay otras perspectivas exitosas que son ignoradas. Desde Naciones Unidas y otros foros internacionales se insta a asumir las adicciones como problemas de salud, y dar a las personas adictas un trato humano y compasivo.

Se insta a despenalizar los consumos. A desarrollar políticas integrales, centradas en los derechos humanos, las juventudes, la niñez, las mujeres, y las comunidades. Pero todas estas recomendaciones han sido ignoradas año tras año.

A las autoridades dominicanas, y el llamado liderazgo político, no les importa mínimamente estos seres humanos que sufren.

Las autoridades empeñadas en políticas sustentadas en falsedades, miedos, violencias, y discriminaciones,  así como en montajes corruptos y constantes violaciones de derechos.  Los segundos mantienen silencio cómplice.  Parece que harían lo mismo si gobernaran.

Estudios y experiencias recientes han demostrado que buscar soluciones al problema de las adicciones debe partir de un trato humano a las personas afectadas. Que las drogas generalmente causan adicciones cuando hay una historia previa de traumas y sufrimientos en la edad infantil. Que las personas usan las drogas para evitar el sufrimiento que arrastran. Y que solo enfocándonos en los seres humanos lograremos avances en materia de drogas.

Las políticas actuales son el mejor caldo de cultivo para el crecimiento de la oferta y consumo de drogas.

Las experiencias de otras naciones muestran verdaderos resultados positivos para las personas y la sociedad en general: disminuyen los consumos, las muertes por sobredosis, la violencia,  y la delincuencia asociada a las drogas. El uso del cannabis medicinal con resultados muy positivos en determinados problemas de salud, es otra perspectiva que se abre camino en sociedades que han decidido avanzar.

Pero ni estos  resultados, que han puesto en evidencia lo inhumano de estas políticas ultra represivas y corrompidas, ni las recomendaciones de la ONU, han sido consideradas en nuestro país. Quienes sufren adicciones y con ellas, estigmas, discriminaciones, abusos…,  ponen los números de los que se alardea en esta mal llamada guerra, en la que las personas más vulnerables, convertidas víctimas son tratadas como el enemigo.

En este 26 de junio, Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, desde Casa Abierta lo decimos nueva vez: las políticas de drogas en nuestro país precisan de un abordaje integral, equilibrado y multidisciplinario, centrado en la persona, desde una perspectiva de derechos humanos, salud pública y género.

Pero ya no nos dirigimos a estas autoridades, sordas a cualquier idea de cambio. Las personas que usan drogas declaradas ilegales, de forma compulsiva o no, deben dar la cara, con el apoyo de sus familias. Necesitan vincularse, para enfrentar el estigma y defender sus derechos.

Las organizaciones que trabajamos con esta población debemos hacernos conscientes de que si no empujamos para un cambio de política, solo seguiremos siendo una pieza más de una estrategia que es solo un eterno círculo vicioso.

Pero también necesitamos que otros sectores se sumen. Este no es un tema de organizaciones especializadas solamente. Es un tema de toda la sociedad. Las academias, gremios, organizaciones de todo tipo deben levantar sus voces. Debemos parar el daño creciente que estas políticas están haciendo a nuestra sociedad. ¿Hasta cuándo la sociedad dominicana va a permitir estas actitudes de sus gobernantes?

Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo es Psicólogo y Director Ejecutivo Casa Abierta.

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