Leonel, Hipólito y Danilo han dominado el poder presidencial

Por Teófilo Quico Tabar

Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina, los tres que en sus inicios fueron calificados por algunos partidarios como Boy Scout, tiempo después se convirtieron en Presidentes de la República, y en líderes dentro de sus partidos y parte importante de la sociedad.

Cuando por diversas razones comenzaron a salir del escenario nacional los tres grandes líderes: Juan Bosch, Joaquín Balaguer y Peña Gómez, los emergentes dirigentes, Leonel, Hipólito y Danilo, empezaron a llenar sus espacios y han sido determinantes en los diferentes procesos.

Leonel Fernández fue candidato a la Vice Presidencia con Bosch en las elecciones del 1994. En el 1996, producto de un acuerdo político entre Bosch y Balaguer obtuvo la Presidencia. El PLD lo postuló de nuevo en el 2004 y obtuvo el triunfo. Su partido lo postuló nuevamente en el 2008 y ganó la presidencia de forma consecutiva.

Dentro del PRD, Hipólito Mejía fue candidato a la Vice Presidencia en 1994, acompañando a Peña Gómez. Ganó la Presidencia en el 2000. Lo postularon de nuevo en el 2004. Obtuvo nuevamente la candidatura presidencial en el año 2012, la cual no ganó por pocos votos. Luego junto a Luis Abinader fue figura central y decisiva en la creación del PRM. Y ha sido influyente en los procesos sucesivos.

Danilo Medina fue Presidente de la Cámara de Diputados y Ministro de la Presidencia de Leonel Fernández. Ganó la presidencia en las elecciones del 2012. Su partido lo postuló nuevamente en el 2016, obteniendo el triunfo consecutivo. O sea, que desde el 1996 Leonel, Hipólito y Danilo han dominado del poder presidencial. Y han sido determinantes en casi todos los procesos políticos, como candidatos o impulsando otra candidatura en sus respectivos partidos.

Pero independientemente de otros aspirantes como Luis Abinader en el PRM y varios dentro del PLD, los tres están nuevamente en la palestra con miras a las elecciones del 2020. Y sin importar la decisión de sus partidos con respecto a quien será el candidato presidencial, serán decisivos en el resultado electoral del 20. Siendo candidatos o apoyando a otro.

Esa ha sido nuestra historia. Pero no solo por decisión propia, sino por un conjunto de factores que los convierten en instrumentos de masas y sectores. De masas, puesto que sus seguidores los impulsan a continuar. De sectores, por las mismas razones.

Es por esa característica especial que en nuestro país no es fácil pretender jubilar a un político. Ni a los que han llegado a ocupar la presidencia, ni tampoco a los diferentes dirigentes o líderes de partidos grandes o pequeños. De una forma u otra, todos pasan a ser instrumento de los factores antes mencionados. Porque aquí solo se jubilan a los empleados.

Conociendo esa particularidad conductual de nuestros líderes políticos, no es de dudar que en poco tiempo, fuera de presiones, pasiones y situaciones coyunturales, o impulsados por ellas mismas, pudiera restablecerse nuevamente el modelo de: cuatro años de gobierno, con la posibilidad de volver cuatro años después de concluido el período.

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