Clase media: trazos históricos…

Por Isidro Toro Pampols/PeriodismoySociedad.net

Cuando se habla de la historia de la clase media en el mundo occidental, usualmente se comienza la narrativa en el siglo XVII o XVIII. La humanidad, en su devenir histórico, se ha divido en clase alta y baja, teniendo una intermedia de mayor o menor peso específico.

Sin embargo, esta clase media con sus capas como la conocemos hoy, tiene sus raíces desde los cambios producidos por las revoluciones inglesas del siglo XVII, francesa del siglo XVIII, de la Revolución Industrial y en la expansión del tejido urbano con las construcciones habitacionales en los suburbios de las ciudades norteamericanas, acompañado de carreteras y autos accesible y no olvidemos el combustible barato del tiempo inmediato posterior a la II Guerra Mundial.

La clase social es un concepto básico de la sociología, originario sobre todo del marxismo, con el que se caracteriza la situación objetiva y/o los intereses subjetivos de determinados sectores de la población dentro de la estructura social. (1)

Desde que la humanidad recoge testimonios mediante la arqueología o el registro escriturado, encontramos que entre las clases altas y bajas se desenvolvía un sector intermedio que, por su conocimiento, tenía un espacio y una consideración que lo diferenciaba de las clases bajas.

Como un ejemplo de la Antigüedad, podemos citar la evolución ocurrida en la Grecia del siglo IX a C., identificada como la Edad Geométrica o Edad Media. La época se caracterizó por la generalización del uso de la escritura, hecho que causó cambios profundos.

La ley era consuetudinaria, no escrita e interpretada a su interés por los magistrados provenientes de la nobleza. La escritura permitió grabar en tablillas los usos y costumbres, haciéndose del conocimiento más generalizado sus alcances y dejando poca maniobra en la interpretación. La actividad comercial evolucionó con el crecimiento y multiplicación de las polis o ciudades estados griegas.

Una nueva clase de comerciantes se fue formando a la par de artesanos que construían barcos, carretas para transportar cosechas y mercancías, se hacían caminos y se requería personas con habilidades para el control y la contabilidad.

Es difícil imaginarse que muchos dueños de tierras, la clase alta originaria, no participaran en la actividad comercial, invirtieran en navíos e incluso armasen ejércitos. Quizás no sea del todo acertado ver a los comerciantes como una clase emergente solitaria frente a los dueños de tierra.

Si colocamos en la mesa los siguientes actores con diferentes grados de poder económico: terratenientes, comerciantes, artesanos, dueños de bienes muebles: como barcos, carretas entre otros; bien se pudieron formar grupos aliados para defender sus negocios, haciendo de la dinámica un conflicto social mucho más complejo.

Pero, indiscutiblemente, entre la alta clase terrateniente y las clases bajas, había un sector intermedio con mayor o menor influencia según las polis que se trate,  no olvidemos que Grecia era un rosario de ciudades estados que evolucionaban a distintas velocidades, por lo que en cada una de ellas las fuerzas actuantes tenían diferentes niveles de participación y poder, lo que permitió que en el tiempo, ya en el siglo V a C., surgiera la democracia griega en ciudades como Atenas y que es objeto de estudio como pionera del sistema democrático occidental. (2)

Visto este ejemplo de la Antigüedad, pasamos a la Revolución inglesa que abarca el periodo de tiempo entre 1642 al 1688. En sus altibajos en el tiempo, se llevó por delante dos reyes e incluso al primero lo decapitaron. También la institución del primer y único régimen republicano en la historia de Inglaterra.

El punto nodal del estallido de la Revolución fue la diatriba entre el Parlamento, una institución que ubica su origen en la Edad Media, como representación de los señores feudales poderosos frente al monarca, fuerza que había perdido poder paulatinamente al punto que Carlo I de Inglaterra gobernó por once años sin convocarlo. Pero para aumentar los impuestos o generar nuevos ingresos, si requería de la aprobación parlamentaria, lo que lo obligó a reunirlo para obtener recursos y enfrentar una guerra con Escocia.

El tema económico se unió a otros de corte religioso y una clase media formada por terratenientes y por la baja nobleza, además de sectores que empezaban a sobresalir por sus éxitos en la incipiente industria, las profesiones liberales y el comercio, que manifestaban su inconformidad con la situación reinante.

Esa realidad fue el crisol donde se gestó una larga Guerra Civil que finalmente terminó con la llamada Revolución Gloriosa de 1688, que llevó a Guillermo de Orange al trono, pero bajo condiciones pactadas con el Parlamento.

Un nuevo estrato social se fue desarrollando en Inglaterra al calor de la Ilustración, el liberalismo y los avances científicos que la colocarían a la cabeza del mundo occidental como potencia manufacturera.

Esas ideas permearon en Europa y en los Estado Unidos. En cada país se fue incorporando las premisas a diferentes velocidades, pero en cada nación trajo cambios sociales ya que miles de personas se trasladaron de los campos, donde vivían en estado de miseria, a las ciudades, creándose a lo largo del siglo XIX asociaciones como los sindicatos y partidos políticos, que son el reflejo del surgir de la clase obrera con sus características objetivas y subjetivas y la consolidación de una clase media con sus propias particularidades nacionales.

Dando un salto temporal, luego de terminada la II Guerra Mundial en los Estados Unidos, los avances en la tecnología aérea, mecánica y en la ingeniería, aunado a la apertura de un comercio mundial con un potencial industrial intacto porque las bombas no cayeron sobre las fabricas norteamericanas, el país desarrolló cambios en su tejido urbano, proliferaron las carreteras que unían ciudades, los vehículos transitaban largos caminos a una mayor velocidad, se construyeron urbanizaciones en los suburbios citadinos creándose una percepción de un estado de bienestar que aquilató a densos sectores de la población que acrecentó una numerosa e importante clase media en Norteamérica.

En Latinoamérica el proceso ha sido algo diferente. En la medida en que nuestros países desarrollaban alguna experticia particular como el cultivo de la caña de azúcar, producción ganadera, explotación minera e incluso alguna manufactura, fue evolucionando la economía y se han formado profesionalmente importantes grupos que se han integrado a una economía agropecuaria, minera, de servicios e inclusive manufacturera. Esto aunado a estados que han incorporado nuevos proyectos e instituciones, han reclutado personal asignándole mejoras en sus salarios, los gobiernos han desarrollado programas de transferencias de ayuda a las capas más pobres de la población colocando a muchas de ellas sobre el nivel de pobreza, planes de créditos a los micro y pequeños empresarios, así como la compra de producción o contratación de servicios con el fin de apuntalar la economía nacional.

El proceso de formación de la clase media en el mundo occidental no ha sido uniforme y guarda diferencias propias de cada país. Lo cierto es que se ha venido empoderando políticamente, bien a través de partidos tradicionales, grupos emergentes de la llamada sociedad civil o, simplemente, siguiendo la orientación de individualidades que gozan de auctoritas o de legitimación en la sociedad.

Vivimos tiempos de cambios y las distintas capas de las clases medias jugaran un rol en el mañana, que ya es hoy.

Notas

Karl-Heinz Hillmann. Diccionario de Sociología. Editorial Herder. Barcelos, España, 2005. pág. 125

Toro Pampols, Isidro. Faros de la Antigüedad: Los Siete Sabios de Grecia. Caracas, Venezuela. 2016 Pag 39. Ver en: https://bibliotecarv.blogspot.com/2016/04/isidro-toro-pampols-faros-de-la.html

Bibliografía

McNall Burns, Edward. Civilizaciones de Occidente. Su historia y su cultura. 13 edición. Ediciones Siglo Veinte. Buenos Aires. 1947.

Wikipedia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *