Teófilo Quico Tabar : “Trabajo para los obreros y tierra para los campesinos”

Todavía resuenan en algunos oídos las consignas de los partidos y movimientos que surgieron luego de la caída de la tiranía trujillista. Época en que los líderes abrazaban ideologías y programas. Décadas de los 60, 70 y gran parte de los 80. Cuando los diferentes grupos se esforzaban por convertirse en abanderados y defensores de los trabajadores, campesinos, estudiantes y amas de casa.

“Trabajo para los obreros y tierra para los campesinos”. Slogan que popularizó el 14 de junio. Surgido de mentes como las de José Israel Cuello y Vinicio Echevarría, en las voces de Rubén Echevarría, Delta Soto, Miguel Alfonseca, Efrahim Castillo, Enma Tavares, Grace Couscou. “Luz verde para los pobres de América” preconizaba las voces Socialcristianas de Chico Córdova y Nobel Alfonso.

La presencia de dirigentes sindicales junto a líderes políticos era un acontecimiento especial. Ser invitado por una agrupación sindical era el anhelo de los políticos. La alianza con los obreros y los campesinos era el sueño de todos los que entendían que el país necesitaba una transformación social y económica. Pero hace tiempo que la mayoría de los partidos y dirigentes políticos, de izquierda como de centro, le dieron el último adiós a esas consignas e ideas.

Prefirieron convertirse en los aliados del poder hegemónico. Desde hace tiempo la lucha se viene dando en función de cuál de ellos se coloca o presenta como la figura más potable para dichos sectores.

La revista Cachafú se adelantó al tiempo y se definió como Manca. Ni de derecha ni de izquierda. Pero las agrupaciones y partidos, en busca del centro, perdieron la orientación y se cortaron o dejaron que le quitaran la izquierda, quedándose solo con la derecha. Y ya todos más o menos parecidos, en discursos y propuestas, la lucha no es por programas, obreros ni campesinos, sino por quien se gane el favor de los sectores de poder. Más fácil y probablemente más conveniente.

En busca de un llamado liberalismo que limitara la intervención del estado para darle paso a las iniciativas privadas, los llamados privados se quedaran con la mayoría de las cosas del estado. Para que el pueblo, o sea los trabajadores, campesinos, estudiantes y amas de casa, le reclamen a un estado despojado, mientras ellos aumentan sus poderes.

Ese ha sido el resultado del abandono de los programas y las ideas. Aumentar la brecha entre ricos y pobres. Centrar los reclamos populares en los gobiernos, y que los dueños de todo se conviertan en la salvación del mundo.

Ya lo dijo un gran sacerdote jesuita: “Se va a imponer un sistema en el que el Diablo se llevará al Demonio”. Pero que siga el entierro. Ya no de las consignas sobre los trabajadores y campesinos. Que continúen identificándose con los sectores hegemónicos. Que se conviertan en los ungidos por ellos. Seguro que les irá bien. Pero que no olviden que todavía quedan obreros, chiriperos, campesinos, agricultores, estudiantes, profesionales y amas de casa, con más conciencia que nunca. Y que además votan. tabasa1@hotmail.com

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